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Vídeo para mujeres que acaban de decir basta, que saben perfectamente lo que pasa en su casa, y que ya no confían en que puedan salir solas.

Vuelve a confiar en ti lo suficiente para dar el paso, y reconstruye tu vida como protagonista, no como víctima.

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Dame diez minutos. Creo que te van a hacer falta.
Cuando termines el vídeo, reserva tu sesión conmigo.

— ¿Alguna de estas escenas es la tuya? —

Léelas despacio. Sin prisa.

Dejas una taza de té sobre la mesa. Vuelves, y hay leche. Y él te pregunta, tranquilo, si estás segura de lo que pediste. Y tú dudas. De algo que viste con tus propios ojos.

Estáis con gente y él es el más encantador de la mesa. Suelta algo con una sonrisa que solo tú entiendes, la que salta eres tú, y quedas tú como la difícil. Delante de todos, él es un ángel.

Lo contaste una vez —a tu familia, a una amiga— y te dijeron que fueras más comprensiva, que qué más quieres. Así que dejaste de contarlo. Y te quedaste más sola que antes.

Has acabado pidiéndole a él que hable por ti. Con el médico, con la gente. Porque te has convencido de que cada vez que abres la boca, lo haces mal.

Y una vocecita te repite lo peor: que ya es tarde, que esto es lo que te tocó, que a lo mejor la del problema eres tú, y que sola no vas a poder.

Si te has visto en alguna, respira. Porque esto no te pasa por estar loca. Tiene explicación, y tiene salida.

Judith, cercana y serena
Judith Lo viví, hasta el fondo.
— Quién soy y por qué puedo ayudarte —

No lo leí en un libro. Lo viví.

Soy Judith. Y empiezo por lo que no soy: no soy una coach que leyó esto en un libro ni que te habla desde una vida perfecta. Lo que te voy a contar lo viví, hasta el fondo.

Trece años con un hombre que me anuló sin ponerme un dedo encima. Me alejó de mi hija, de mis amigas, hasta de mi propio idioma. Llegué a dudar de mi propia cabeza, y llegué a un punto en que dos veces pensé que este mundo estaría mejor sin mí. Y sin embargo, aquí estoy, contándotelo. Me fui sin nada, empecé limpiando trasteros, y reconstruí una vida entera.

Y después de años acompañando a mujeres que están donde yo estuve, te puedo decir una cosa con total seguridad: no estás loca, y no eres débil.

Lo que te robaron no fue la razón. Fue la confianza en tu propio criterio.

Escúchame bien, que esta es la clave de todo: tú no necesitas que nadie te explique lo que te pasa. Eso ya lo sabes, mejor que nadie. Lo que te falta es recuperar la prueba de que eres capaz. Porque cuando dudas de si pediste té o leche, no estás perdiendo la memoria: estás perdiendo la confianza en ti. Y sin esa confianza, da igual cuánto sepas, no te mueves.

Por eso lo que probaste antes no te funcionó. La terapia te explicó el problema, pero no te dijo cómo salir. El libro te hizo llorar una tarde. Todo eso iba al problema. Y a ti no te falta información: te falta creerte otra vez que eres capaz. Y eso, un libro no te lo da.

Por eso creé Mujer Valiente

Hace lo que lo demás no hizo: no trabaja desde el problema —eso ya lo sabes de sobra—, sino desde dónde tú quieres estar. Es un camino de vuelta a tu esencia, a la mujer que eras antes de todo esto, que no se ha ido, solo la enterraron. Acompañada, paso a paso, y con otras mujeres que te creen a la primera porque están donde tú.

Y una cosa que quiero decirte clarito: yo no te voy a decir qué hacer con tu relación. Eso lo decides tú, con tu criterio, el que siempre fue tuyo. Mi trabajo no es empujarte a ninguna puerta. Es devolverte la confianza para que la puerta la elijas tú.

— ¿Por qué agendar esta sesión? —

Tú y yo, mirando tu caso.

01

Porque nos vamos a sentar tú y yo a mirar tu caso, el tuyo, no un caso general. Dónde estás, qué llevas años viviendo y qué es lo que más te pesa. Con calma, sin que tengas que demostrarle nada a nadie.

02

Porque no vas a estar sola, y no vas a tener que convencerme de lo que vives. Yo ya lo viví. Te voy a creer a la primera.

03

Porque llevas demasiado tiempo tragándotelo todo sola. Salgas o no conmigo, vas a salir viéndote con otros ojos.

Reserva tu sesión

Un rato para ver, con honestidad, qué puede cambiar.

Merece la pena dedicar un rato a mirar qué está pasando de verdad. Con calma, sin que tengas que demostrarle nada a nadie. Te voy a creer a la primera.

Sesión gratuita · De mujer a mujer · Empieza cuando estés lista